Siento que he derribado una torre de naipes, que ni si quiera creía que fuera tan frágil.
Pero una torre de naipes…no sonaba muy robusta ¿verdad?...yo creía que estaba ayudada de hormigón armado, así es mi credulidad. Pisaba fuerte, y vocalizaba bien en su interior tenía una acústica envidiable, quiso seguir mi voz y se ve que comenzó a vibrar.

La he derribado sin tocarla además, es de las pocas veces que prefería amueblar esa torre a tirarla para jugar. Quizá por eso ahora ya no existe.


Pero cuántas veces pregunté y afirmé, "¿te quedas conmigo?", "quédate conmigo"...
 y cuántas veces me respondió que se quedaba conmigo.


A lo mejor debería seguir siendo como quiero ser, pensar en cerrar el libro, y alegrarme de la suerte de que este libro me encontrara y de haber podido leerlo.

Esconderlo con los ojos tapados y dar unas vueltas antes de abrirlos, para rendirme y no poder volverlo a abrir por mucho que rompiera de ganas,

sino recordar lo fácil que fue acomodarse en muchos de sus capítulos.







Sigo saliendo al balcón, a ver si el suelo se aleja.

1 Response to

  1. Anónimo says:

    “..alegrarme de la suerte de que este libro me encontrara y de haber podido leerlo..”
    Te entiendo tanto, que no lo podría haber dicho mejor. A veces cuando crees que te quedan muchos capítulos por leer, disfrutar, en los que perderte… cierran el libro por ti. Pero qué otra cosa podemos hacer además de seguir adelante y seguir soñando ;)

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